domingo, octubre 08, 2006

dos huérfanos burgueses

Al escuchar el estrépito, salgo al balcón.
El día está muy nublado, el cielo totalmente blanco.
Siguen los estrépitos, una ambulancia, la gente corre en todas direcciones.
Yo pienso –ahora es el momento en que una bala perdida me deja tuerta-
Hay un policía en cada esquina, un humo blanco, como si el cielo y la calle intentaran penetrarse, estoy descalza aunque es invierno y hace mucho frio.

No es la primera manifestación que pasa cerca de casa, es la segunda desde que vivo aquí.
Las palomas se dispersan en dos columnas ordenadas. Entro, cierro las ventanas,

las palomas ya estarán de nuevo en la terraza agujereando la cerecita.
En la casa el aire es tibio, noto el resabio de olor a bife de hoy al mediodía, mezclado con el habitual olor a incienso, vuelvo a la cama, al libro de poesía y al te de hipéricum, y enciendo el último cigarrillo. Ante el impulso de ponerme las botas para ir al kiosko a comprar otro atado, temo
y si esperara un poco?




mis movimientos engarzados
en una música cursi
el ruido de los anillos
chocándose contra las cosas
mientras desarrollo la mímica
de lo doméstico
aprendida de mi madre
o de las señoras que limpiaron
la casa de mi madre
es el ruido de los anillos
del entrechocar de los platos
sucios en la bacha
entre el detergente y la resaca
de arvejas y fideos, café y semillas
de naranja en la boca
del desagüe
los anillos suenan contra la mesada
contra el mango de la pava, los anillos suenan
y es ese sonido
una música sensual
y femenina, instantes mínimos
de gracia en las manos
del ama de casa.

2 Comments:

Blogger Lord Cheselin said...

Todas las palabras de la reina del hogar juntas y eficientes y bailando.

3:38 a. m.  
Blogger heidi said...

ordena tu casa dice el Tao.

si no puedes cambiar tu interior,
córate el pelo dice mi amigo Doiss Meceder.

mis mejores ideas surgen misntras lavo la ropa en el balde.

4:27 a. m.  

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