jueves, agosto 10, 2006

Si se pierde una virginidad, no se encuentra más

tarde o temprano verás
a la Virgen Perdida
flotando en el río
como un camalote
verde hinchada como una víbora



la Virgen Perdida no es de aire, es de agua
agua blanca como la leche

se arrastra por las fuentes de las plazas
se sienta entre los vagabundos, se emborracha
y pregunta qué hace allí, quien es, porqué…
nadie nunca le responde
la Virgen Perdida está sola
eso la pone triste, la deprime
y cuando se deprime, realmente está perdida,
porque se va quedando quieta,
muy quieta.



cuando llegó
ya estaba perdida

fue una tarde de calor:
se demoró a meter los pies en un río
donde el agua blanca como la leche
la complacía, la hacía reír
y cuando quiso irse
el río no era blanco era negro
caminó toda la noche
tratando de ubicarse mirando las estrellas,
pero no pudo nunca encontrar a las otras
vírgenes cazadoras-recolectoras de las que se había separado.



entonces fue que llegó a la ciudad, llegó desnuda, con frío, con hambre.
comía con los gatos del parque, lo que las viejas y los viejos les tiraban
pasó el verano y en otoño los gatos la abrigaron, la lamieron,
le contagiaron pulgas y la rascaron
pero con el primer invierno no pudo
la Virgen Perdida pereció junto con las hojas secas
y se acostumbró como ellas a la muerte leve.



Si la virginidad no se pierde, alguien la abandona

a la Virgen Abandonada nadie la busca. nadie la reclama. nadie la extraña.
nadie pega un cartelito en un poste con su foto
que diga ¨ soy virgen, busco a mi dueño…¨
a la Virgen Abandonada rápidamente se la olvida.

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